Los datos
Lo que necesitas antes de empezar, en un solo lugar
La ficha se abre con lo que usas de verdad al recibir a alguien: cómo contactarlo, cuánto cobra tu sesión con esa persona y bajo qué acuerdo trabajan. No es un formulario largo por llenar: escribes lo que tienes y el resto queda para después.
- Nombre, teléfono y correo, con búsqueda por nombre.
- Fecha, hora y lugar de nacimiento, con el lugar autocompletado: su carta queda calculada en la ficha.
- Tipo de cliente y tarifa: cliente, familiar, amistad, derivado o intercambio.
- Tu encuadre: temas que no trabajas y el acuerdo que hiciste con esa persona.
El historial
Cada sesión queda debajo de la anterior
Con el tiempo la ficha se vuelve lo más valioso que tienes de esa persona: no una lista de fechas, sino qué pasó en cada una. Cuando alguien vuelve a los tres meses, no reconstruyes la lectura desde el chat. La abres y está.
- Su carta de trabajo, con Sol, Luna y Ascendente a la vista, y los tránsitos que conversaron.
- Si también le lees cartas, la tirada queda en la misma ficha.
- La pregunta que traía y el tema de la sesión.
- Tu nota de voz, transcrita, si dictaste en vez de escribir.
- El pago registrado, para saber qué quedó sin cobrar.
Lo tuyo y lo suyo
Lo que escribes para ti no es lo que le mandas a él
Hay cosas que anotas para trabajar mejor y que no se le muestran a nadie. Y hay un cierre que sí quieres enviarle. En la ficha esas dos capas están separadas a propósito.
- Tus notas son privadas: el consultante no tiene cuenta ni entra al sistema.
- El resumen para el consultante se arma aparte y lo editas antes de mandarlo.
- Nada se envía solo: copias el texto y lo pegas en WhatsApp cuando tú decides.
- Lo que borras se recupera durante 30 días desde la papelera.
Por qué no alcanza el chat
El cuaderno no busca y WhatsApp no avisa
El cuaderno funciona hasta que tienes que encontrar qué le salió a alguien en marzo. El chat funciona hasta que la conversación queda enterrada bajo cien mensajes nuevos. Ninguno de los dos te dice a quién le toca volver.
- Buscas por nombre, por tema o por carta, no scrolleando.
- El historial no se pierde si cambias de teléfono o se llena la memoria.
- Los datos de tus consultantes quedan solo en tu cuenta.
- Tú lees e interpretas. El sistema recuerda, no decide por ti.
Se conecta directo con el importador de contactos para traer tu cartera de una vez, y es la base de el sistema para quien trabaja con carta natal.
